Este tipo de temporales son un gran desafío para el ganadero ya que impactan en el bienestar y la producción de los animales
¿Esperabas con impaciencia la primavera para disfrutar del sol y de temperaturas más agradables? Pues, de momento, tendrás que esperar.
La nueva estación ha llegado este jueves con la mirada puesta en la borrasca Martinho que trae más lluvia, frío y nieve. Y nosotros solo podemos pensar nuestras avileñas.

Uno de los factores más críticos para el ganado es la aclimatación al clima. Mantener su temperatura corporal central se convierte en un desafío y puede provocar estrés por frío.
Cuando el ganado está estresado por este factor, cambiará su comportamiento. Por ejemplo, buscando refugio para evitarlo.
Pero el ganado bovino y, en concreto, nuestra vaca Avileña – Negra Ibérica destaca por su resistencia y su gran capacidad de adaptación al terreno. El ganado puede vivir al aire libre y prosperar bastante incluso durante las tormentas invernales.
Rodales de árboles, pilas de fardos redondos, edificios u otras estructuras hechas por el hombre son ejemplos de lugares de resguardo que buscan los animales cuando se dan climas severos.
No obstante, en temporada de lluvias tanto los pastizales como los animales sufren ciertos cambios que pueden afectar la producción.

Los terrenos tienden a encharcarse y a generar lodo, condiciones que imposibilitan el desplazamiento de los animales, algo que incide indirectamente en una reducción del consumo de alimentos como lo es el forraje o el agua.
Es en esta situación cuando el ganadero tiene que pensar en planes de alimentación especiales, en los que se supla de manera adecuada la dieta de cada animal mediante el consumo de sales minerales u otro tipo de suplementos que ayuden a que el ganado no pierda peso. Es importante aumentar el suministro de alimento, además de considerar optar por una alimentación más calórica.

Además, la variación de la temperatura durante las temporadas de lluvias también incide en la proliferación de bacterias o enfermedades como es el caso de las afectaciones respiratorias que pueden provocar un aumento del estrés, ya que los animales no saben cómo controlar su respiración.
Las vacan modifican sustancialmente su comportamiento cuando detecta que va a llover. Se agrupan y se tumban en el pasto para mantener el suelo seco. Además, están más nerviosas y, entre otras cosas, menean más la cola de lo habitual, probablemente porque los insectos, cuando aumenta la humedad ambiental, vuelan más bajo y, por lo tanto, las molestan mucho más.

A las lluvias se ha unido la nieve, que continúa regalándonos imágenes increíbles, aún estrenada la primavera. Numerosos municipios de la sierra de Gredos y Alto Tormes están completamente nevados. Los costes para los ganaderos subirán de forma importante al no poder pastar los animales en las zonas nevadas.
El cuidado y la alimentación adecuada del ganado bovino durante el invierno son fundamentales para garantizar el bienestar y la productividad de los animales. Proporcionar refugio adecuado, protección contra el viento, agua limpia y tibia, una dieta nutritiva, monitoreo del estado corporal y atención veterinaria son aspectos esenciales para asegurar un ganado saludable y resistente durante la época de frío.