La ganadería es la principal beneficiada por las lluvias, que permiten el crecimiento de pasto y proveer de puntos de agua
“Nunca llueve a gusto de todos”. Y qué gran verdad. Sobre todo, este año y durante esta primavera en la que las lluvias, las tormentas, e incluso el granizo, están siendo los protagonistas indiscutibles.
Lo que sorprende no es solo la cantidad de lluvia registrada en esta estación impredecible, sino también su persistencia


El mes de marzo ha sido excepcionalmente húmedo en la España peninsular. Según los datos oficiales, la precipitación media registrada alcanzó los 148,8 milímetros, lo que supone un 251 % por encima del valor normal para este mes, tomando como referencia el periodo 1991-2020.
Muchos esperaban que el tiempo “mejorase” con la llegada de mayo, pero la realidad es bien distinta.
Donde no hay dudas sobre los beneficios de la sucesión de borrascas es en nuestro sector, el ganadero. Los pastos están garantizados para buena parte del año. Y el agua en charcas o abrevaderos.


La abundancia de pastos frescos, afecta positivamente a la producción y al estado general de los animales.
Porque es, además, en primavera cuando las vacas suelen tener un ciclo reproductivo más activo, con un mayor número de celos y partos.


La reserva total de agua en los embalses peninsulares ha aumentado 0,6 puntos, hasta el 77%, un nivel 11 puntos mayor que el año pasado por estas fechas (65,9%). Hay, de momento, agua almacenada para rato. Esto será de gran ayuda de cara a un verano posiblemente muy caluroso.
Porque, ¿qué pasará en junio y julio? ¿Qué apuntan las previsiones? De cara al inicio del verano, se espera un escenario marcado por temperaturas más cálidas de lo habitual en el norte de la Península, el este y las Islas Canarias. En el resto del país, las temperaturas se mantendrían dentro de lo considerado normal.
Lo que, de momento, tenemos más que claro es que durante esta estación, y más que nunca, si tenemos planes al aire libre, no hay que olvidar llevar el paraguas.

