¿Fan de las croquetas? Estas de calabaza y ternera avileña te harán llorar… ¡pero de felicidad! ¡Seguro que te saldrán de lujo!
En crema, sopas, postres o en risottos…, la calabaza llega con el otoño como uno de los alimentos estrella en la cocina. Pero, esta vez, también comparte protagonismo con nuestra Carne de Ávila, y en el formato de una riquísima croqueta.
Hoy te traemos una receta de croquetas crujientes, cremosas y llenas de ingredientes de primera calidad.

Te recomendamos que prepares este plato con nuestra carne picada de bajo porcentaje graso bajo, que conserva íntegramente su sabor y jugosidad original. ¡Es 100% vacuno y no lleva conservantes ni aditivos!

En cuanto a la calabaza, hay que decir que una hortaliza digestiva y repleta de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Entre ellas, refuerza nuestras defensas, es un potente antioxidante, cuida el sistema cardiovascular, es buena para el aparato digestivo, beneficia nuestra salud ocular y cuida el aparato urinario y los riñones. Casi nada…

Así que esta unión solo puede dar como resultado algo bueno o buenísimo. ¿Te animas a comprobarlo? Vamos allá, a cocinar…
Ingredientes:
· 250 gr. de Carne de Ávila
· ½ kilo de calabaza
· 1 cebolla
· Pan rallado
· 2 huevos
· Sal
· Pimienta al gusto
Para la besamel:
- 50 gr. de mantequilla
- 50 gr. de harina de trigo
- 600 ml de leche entera
- Sal al gusto
Preparación:
1.- Colocamos en el fuego una olla con sal y la llevamos a ebullición.
2.- Mientras tanto, pelamos la calabaza y la partimos en trozos pequeños. Cuando ya esté troceada y el agua de la olla esté listo, introducimos la calabaza y la dejamos que se haga durante unos 20 minutos.
3.- Durante ese tiempo, aprovechamos para cortar la cebolla en brunoise y dorarla en una sartén a la que previamente le hemos añadido un chorro de aceite. Reservamos.
4.- Cuando esté blandita la calabaza la colamos y la aplastamos con un tenedor.
5.- Añadimos la carne junto a la calabaza en una sartén. Mezclamos durante unos minutos, salpimentamos y reservamos.
Preparamos la besamel…
6.- Ponemos en la sartén 50 gr. de mantequilla. En cuanto se funda, incorporamos la misma cantidad de harina y removemos formando una pasta. Cuando esté bien mezclada, agregamos la leche sin dejar de mover. Cambiamos la cuchara de palo por las varillas y así, evitamos que se formen los molestos grumos. Consejo: la leche la añadiremos poco a poco para que no haya cambios de temperatura. ¡Y removeremos siempre sin parar! Cuando hayas agregado toda la leche, añade la sal.
7.- Una vez que la besamel esté lista, introducimos en la misma la mezcla reservada.
8.- Dejamos enfriar la masa hasta que adquiera una textura firme, es decir, de un día para otro.
9.- Tomamos pequeñas porciones de la masa y las amasamos con las manos, dándoles la forma clásica de las croquetas.
10.- Una vez que hayamos dado forma a todas las croquetas, las pasamos por el huevo batido y el pan rallado, en este orden. Podemos repetir el proceso para hacer un doble rebozado y queden más crujientes todavía.
*Recomendación: Si las vas a congelar, ¡ahora es el momento! Guárdalas en un recipiente adecuado y mételas en el congelador.
11.- Ponemos una sartén al fuego con abundante aceite y cuando esté caliente, añadimos las croquetas y las freímos. Cuando estén doradas, las retiramos y las dejamos en un plato con papel absorbente para quitar el exceso de grasa.
¡Y listas para servir! Puedes presentarlas solas o acompañadas de la salsa que más te guste. Una de queso sería una gran opción.
Esperamos que os gusten tanto como a nosotros.