El chuletón de Ávila es, sin duda, la estrella indiscutible de nuestra Carne de Ávila. Es un clásico delicioso que se distingue por su terneza y por la intensidad de su sabor. Pero no solo por eso. También porque tiene altas propiedades nutricionales como proteínas de alta calidad, hierro, vitamina B y zinc.
Esta chuleta de ternera avileña suele elaborarse con pocos condimentos y suele ir acompañado de unas buenas patatas fritas, una ensalada o unos ricos pimientos asados, del padrón o del piquillo.
Saber cocinar un chuletón de Ávila no es complicado. Desde Carne de Ávila te ofrecemos una serie de consejos y recomendaciones para que triunfes en esa reunión con amigos o familiares al conseguir el chuletón de Ávila perfecto.
- Selecciona la mejor carne, porque lo primero es la materia prima. ¡Esto es fundamental! Pregunta a tu carnicero de confianza y llévate un buen chuletón de Carne de Ávila.
- Ten en cuenta su grosor. La pieza perfecta debe tener de 4 a 5 cm de grosor y pesar, como mínimo, unos 600 gr.
- Temperatura ambiente. Antes de empezar a cocinar la pieza, es muy importante que el chuletón esté a temperatura ambiente. Así evitaremos que el interior de la carne se quede frío. También verás como la carne se hace más grande a medida que pasan las horas. Lo ideal es que lo saques de la nevera dos o tres horas antes de cocinarlo.
- Pasos básicos y cocinado. Sumerge el chuletón en una jarra de aceite de oliva frío y escúrrelo para que suelte el aceite sobrante. Seguidamente, échalo en una placa bien caliente, que esté a fuego medio-alto. Mantenlo durante unos 7 minutos por un lado, salándolo con sal gorda y dándolo la vuelta y manteniéndolo de nuevo otros 3 minutos por ese otro lado. ¡Olvidaos de girarlo mil veces! Después, lo sacudimos para expulsar el sobrante de sal. De esta forma, la carne se sellará y quedará tostada por fuera y sonrosada y jugosa por dentro.
Si lo preferís, también podéis cocinarlo a la parrilla, ¡el aroma de las brasas le dará un toque espectacular!
- Los puntos de cocción son la clave para conseguir que tus invitados disfruten de nuestra Carne de Ávila. Los principales puntos son: poco hecha, sangrante, al punto y muy hecha.
Y una vez listo, ¿qué te parece si lo acompañamos con un buen vino? Y ahora… ¡a disfrutar! ¡Buen provecho, amigos!


